Presidenta Michelle Bachelet firma Proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario

SANTIAGO (La Opinión de Chiloé/Prensa Presidencia) — Durante la mañana de este lunes, la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en compañía de varios Ministros de Estado, procedió a firmar el Proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario, iniciando con ello un duro camino en el Congreso. La noticia causó amplia repercusión en diversos medios de comunicación del mundo, principalmente porque Chile es visto como un país enormemente conservador.

Existen registros de matrimonios entre personas del mismo sexo ya en la época de la antigua Roma (controvertido), siendo prohibida recién en el año 342 D.C. por los emperadores cristianos Constancio II y Constante. En la Edad Media, existe un registro del 16 de abril de 1061 sobre un matrimonio entre dos hombres oficiado por un sacerdote en Rairiz de Veiga, España. En la historia contemporánea en tanto, aunque Dinamarca permitió las uniones civiles en 1989, la primera ley promulgada que permitió el matrimonio como tal fue Países Bajos en 2001.

Actualmente, el matrimonio entre parejas del mismo sexo está presente en 22 países alrededor del mundo, mientras que en Alemania y Malta está ad portas de entrar en vigencia y en Taiwán se espera que se legalice tras un reciente fallo a favor del Tribunal Constitucional de ese país. Para América Latina, se permite en Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay y México.

Durante la firma, la presidenta Bachelet señaló que “lo hacemos con la convicción de que la igualdad no admite matices ni prejuicios. Lo hacemos con la certeza de que no es ético ni justo poner límites artificiosos al amor o negar derechos esenciales sólo por el sexo de quienes integran una pareja”, agregando luego que “la historia de Chile es un largo recorrido de un camino de progreso, reconocimiento y bienestar para todos nuestros habitantes. Una historia que ha avanzado con el impulso de los sucesivos triunfos de los derechos sobre la arbitrariedad, el reconocimiento sobre la marginación, la equidad sobre la discriminación, la libertad sobre las prohibiciones, el amor sobre el prejuicio“.

Este proyecto modifica la definición de matrimonio del artículo 102 del Código Civil, estableciendo que se trata de la unión entre dos personas. Así, se elimina la referencia a que se trata de una unión entre un hombre y una mujer, “porque negar la igualdad de derechos y libertades para todas las personas, cualquiera sea su sexo, su raza, nacionalidad, su orientación sexual o su identidad de género, es mucho más que anacrónico. Es derechamente inexcusable. Con esa certeza, dimos en abril de 2015 un paso enorme al aprobar el Acuerdo de Unión Civil, reconociendo a quienes conviven como lo que son: familias y parejas, independiente del sexo de quienes las integran”, puntualizó la presidenta.

Luego, la Jefa de Estado se refirió a la relevancia histórica de esta iniciativa legal: “lo hacemos cumpliendo con nuestra palabra ante Chile y también ante el mundo. Lo hacemos en la convicción de que la igualdad no admite matices ni prejuicios. Lo hacemos en la certeza de que no es ético ni justo poner límites artificiosos al amor o negar derechos esenciales sólo por el sexo de quienes integran una pareja. Lo hacemos para garantizar un acto de justicia esencial: que quienes desean compartir su vida puedan hacerlo del modo en que ellos o ellas decidan, con plena libertad, orgullo y alegría”.

Además, la Mandataria explicó que las parejas homosexuales también podrán adoptar porque “una familia es más que nombres y es más que cómo se administran las platas: es la posibilidad de que el vínculo afectivo de una pareja traspase generaciones y los valores, creencias y legado de un matrimonio prosiga a través de sus hijos e hijas. Eso significa que un niño o niña podrá ser adoptado indistintamente por un matrimonio heterosexual u homosexual por el solo hecho de ser cónyuges, sin necesidad de modificar la Ley de Adopciones”.

Al finalizar sus palabras, la Presidenta señaló confiar “en que el Congreso estará a la altura de este debate, que complementará y enriquecerá la discusión y el proyecto, sobre todo, que sabrá reconocer lo que Chile espera de sus autoridades: la capacidad de extender el alcance de los derechos de todas las personas, hombres y mujeres, sin importar a quien amen o con qué género se identifiquen. Porque sólo así, con el pleno ejercicio de todas nuestras libertades, construimos una patria más justa para todos y todas”.

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