Puqueldón: aplican norma de 1874 a vecino tras daños causados por sus vacas

Las buenas relaciones entre vecinos de los campos chilotes muchas veces se ven afectadas por conflictos derivados de daños provocados por el ganado ajeno cuando ingresa a la propiedad de otro, y que en ciertas ocasiones escala a rencillas insalvables cuando el titular deriva la responsabilidad a los propios animales sin asumir la propia.

A este respecto, existe una antigua y poco conocida normativa que pretende, hasta cierto punto, responsabilizar al dueño del ganado que entra en propiedad ajena cerrada causando destrozos, y cuya vigencia es plena según se desprende de un fallo reciente de la jueza Alejandra Varas Cuevas de la corte castreña. No es muy común que este tipo de problemas se zanjen en las cortes chilotas.

El caso

Alrededor de las 10.30 horas del 6 de octubre de 2016, un vecino de la localidad rural de Pindal, Puqueldón, identificado como J.O.G.G. se percató que doce vacunos propiedad de J.A.A.R. procedieron a desplazarse por el interior de su predio, ocasionando daños en la alambrada y siembras de papas lo que fue avaluado en $200.000.-

Tras lo hechos, el agricultor denunció y este poco convencional caso fue resuelto el martes pasado por del Juzgado de Garantía de Castro, aplicando el antiguo artículo 496 n.°17 del Código Penal que data del año 1874. Así, el sujeto fue multado dado que los hechos descritos son constitutivos de la falta penal prevista y sancionada en el artículo mencionado en calidad de autor.

Cabe mencionar que la citada normativa efectivamente señala que el dueño debiera recibir “la pena de multa de una a cuatro unidades tributarias mensuales”; así, el tribunal le aplicó una multa de 3 UTM, o sea, alrededor de $138.273.- Aunque la pena y sus efectos se suspendieron por el término de seis meses de no mediar en ese período nuevo requerimiento o formalización, lo decretado por el tribunal asienta jurisprudencia y permite, si el afectado así lo estima conveniente, iniciar un eventual proceso civil por daños y perjuicios aludiendo al artículo 2326 del Código Civil que indica: “el dueño de un animal es responsable de los daños causados por el mismo animal, aun después que se haya soltado o extraviado; salvo que la soltura, extravío o daño no pueda imputarse a culpa del dueño o del dependiente encargado de la guarda o servicio del animal”.

 

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