¿Correazo o golpiza?: el largo historial de violencia de madre en Chonchi

Cierto grado de solidaridad despertó un eventual caso de violencia intrafamiliar ocurrido en Chonchi luego que una madre residente en esa comuna identificada como Angeli Marlene Labrín Méndez hiciera pública una denuncia que su propio hijo había estampado en contra de ella acusándola de agredirlo físicamente, y por el cual fue informada el 5 de abril de este año a las 23:45 horas según datos remitidos por la Tenencia de Carabineros de Chonchi al Ministerio Público de Castro. De acuerdo al propio relato de la aludida, la agresión fue real: habría castigado a su hijo porque aparentemente le habría sustraído dinero que tenía guardado, y como medida correctiva, le habría propinado “un correazo”.

Dado que no se puede tener acceso a la versión del niño para describir la dinámica de lo ocurrido y determinar si la presunta sustracción de dinero es cierta, La Opinión de Chiloé procedió a indagar más antecedentes que permiten concluir que ni tan inusual ni tan insólita fue la situación de violencia intrafamiliar en contra del menor de iniciales P.S. (hoy de 13 años), dado que existen una serie de registros de larga data que dan cuenta de un horroroso historial de maltrato, golpizas y abandono (incluyendo a otros hijos) que se han ventilado en varios tribunales del país.

Fue así que revisando una serie de causas,  La Opinión de Chiloé se encontró con una sorpresiva sentencia del 9° Juzgado de Garantía de Santiago del año 2012 que no fue precisamente por “un correazo”. Los hechos aluden a que en 2009, el padre del menor denunció a Angeli Marlene por una serie de maltratos en contra del niño que tenía 7 añitos tras una golpiza que le propinó alrededor de las 13.00 horas el 14 de diciembre en su casa de Cerrillos, Región Metropolitana; fue así que el Ministerio Público tomó conocimiento de esta situación y comprobó que no sólo ese día sino que también en fechas anteriores no determinadas la hoy acusada había golpeado a su hijo en la vivienda que compartían: el menor fue trasladado inmediatamente a constatar lesiones al Centro de Salud de Maipú.

Fue ahí donde al infante se le diagnosticó una herida contusa en nariz y pómulo izquierdo, cicatrices lineales (marcas en la piel producto de heridas sanadas), equimosis lumbro izquierda, erosiones lineales en brazo izquierdo y equimosis en el muslo izquierdo, descubriéndose una serie de moretones múltiples antiguos revelando tortuosas sesiones de golpes que Labrín Méndez le propinaba, y por el cual terminó recibiendo una sentencia de 61 días de presidio menor en su grado mínimo, optándose por darle el beneficio de la reclusión nocturna.

En esa época, a la mujer se le prohibió acercarse al niño porque para la Fiscalía la violencia intrafamiliar era reiterada; en efecto, el propio tribunal dictó “la prohibición de la imputada de acercarse al menor de edad, quien se encuentra viviendo en la actualidad con su padre”.

La agresión que salió a la luz pública recientemente no alude a “lesiones leves” sino que a “lesiones menos graves”, algo no menor dado que entre ambas existe una gran diferencia en cuanto a penas y sanciones en el ordenamiento jurídico chileno: la primera es catalogada como mera falta, mientras que la segunda, es un delito. Hay que hacer notar que por lo mismo ya había pasado por un juicio oral simplificado en noviembre de 2014 cuando “agredió con golpes de puños” a su sobrina en Huillinco; en esa fecha llegó a un acuerdo siendo multada, aunque se le impuso una medida especial relativamente extraña (eventualmente por presuntas amenazas): le quedó prohibido “el porte y la tenencia de arma de fuego”.

La Fiscalía de Castro remitió los antecedentes al Tribunal de Familia mientras que el joven prosigue con su vida estudiantil normal dado que no vive con su progenitora al estar en un internado. En este caso la cautela abunda dado los serios registros en tribunales de la madre y los del niño que entre otras cosas, es referido como receptor de cicatrices, marcas y moretones, sin mencionar que ahora, y de manera pública, su propia madre lo acusa de robarle dinero para explicar esta nueva agresión. La investigación determinará si los dichos de Angeli Marlene Labrín Méndez son reales.

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