Investigador chino sugiere posibilidad de un gran terremoto en el sur de Chile

Terremoto 7,6 Mw de Melinka. (a) Mapa de desplazamiento de LOS observado desde el registro 62 del satélite S1A ascendente. (b) Modelo de predicción. Imagen: Geophysical Research Letters, doi: 10.1002/2017GL073560.

MELINKA/QUELLÓN (La Opinión de Chiloé) — Un nuevo estudio vinculado al terremoto 7,6º Mw del domingo 25 de diciembre de 2016 (con epicentro a Melinka) se acaba de publicar en la prestigiosa revista científica Geophysical Research Letters, y que tuvo como objetivo generar mapas de deformación cosísmica asociados con el evento telúrico que afectó a las regiones de La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos y Aysén.

La investigación que tuvo a la vista La Opinión de Chiloé se titula Finite-fault Slip Model of the 2016 Mw 7.5 Chiloé Earthquake, Southern Chile, Estimated from Sentinel-1 Data, utilizó datos del Sentinel-1 Interferometric Synthetic Aperture Radar (InSAR) y medidas de rango compensatorio tanto de las órbitas ascendentes como descendentes. Su autor es un profesor asociado del Department of Land Surveying and Geo-informatics asentado en el Hong Kong Polytechnic University.

Desplazamiento terrestre

El académico determinó que la mayor deformación cosísmica estuvo confinada al área sur de la isla de Chiloé; el desplazamiento terrestre máximo (~50cm) en dirección a la línea de visión del radar (LOS) ocurrió aproximadamente a 60 km al suroeste de la ciudad de Quellón. Tras generar interferogramas cosísmicos desde el registro satelital descendiente 83 (17 de diciembre de 2016 al 10 de enero de 2017) y el registro satelital ascendiente 62 (21 de diciembre de 2016 al 14 de enero de 2017), sugirió que una porción significativa del desplazamiento tuvo lugar en alta mar.

En el Archipiélago de las Guaitecas y en la región de Los Lagos también se observó una deformación del suelo de unos 5 cm en la LOS. Los interferogramas de diferentes órbitas produjeron distintos patrones de franja cosísmica: el interferograma ascendente mostró hasta cinco franjas (de 50cm en LOS) cerca del epicentro, mientras que dos lóbulos de franjas (de 20cm en LOS) se ven en el interferograma descendente. Los patrones de franjas observados en los interferogramas indican que el desplazamiento horizontal es tan significativo como el movimiento vertical de este evento.

En cuanto a la isla Guafo, las mediciones confirmaron que el desplazamiento de LOS alcanza aproximadamente los 40cm.

¿Es posible un gran terremoto?

En el texto se indica que la actividad sísmica ha sido inusual en el segmento del terremoto de 7,5 Mw de 2016 desde el megaevento ocurrido en 1960, aseverando que “sólo ocho sismos superiores a 4 Mw han ocurrido en el área, y ninguno de ellos tuvo lugar entre 1960 y 2003. Este fenómeno es similar al segmento altamente acoplado del Maule, donde muy pocos sismos ocurrieron antes de terremoto de 2010 de 8,8 Mw, y al del terremoto de Sumatra en 2004 de 9,2 Mw, que también experimentó un largo período de brecha sísmica”.

En la investigación se señala que son nueve los terremotos causados por subducción mayores o iguales a 7,5 Mw que se han producido en las otras secciones a lo largo de la zona de subducción suramericana desde el año 2000, incluyendo el terremoto de Maule en el centro-sur (8.8 Mw en 2010), el terremoto de Iquique en el norte (8,2 Mw en 2014) y el terremoto de Illapel en el centro (8,3 Mw en 2015).

Luego, la ruptura de estos terremotos generalmente se localizaron dentro de regiones que estuvieron altamente acopladas durante el período intersísmico. Se cree que los deslizamientos cosísmicos liberados o parcialmente liberados acumularon tensión elástica en estos segmentos de falla; teniendo en cuenta que la placa de Nazca está ‘empujando’ a la placa sudamericana cerca de la rotura de 2016 en alrededor de 72 milímetros por año, el déficit de deslizamiento se ha acumulado en aproximadamente 4 metros desde el terremoto de 1960, asumiendo completo acoplamiento de la interfaz.

El deslizamiento cosísmico máximo estimado de aproximadamente 4,7 m ocurrido en el evento 2016 excede los déficits acumulados esperables desde 1960, sugiriendo probablemente un comportamiento vinculado a un superciclo de terremotos similar al descubierto recientemente en la zona de subducción ecuatoriana. Un gran número de secciones de la zona de ruptura de 1960 permanecen sin rotura y muy acopladas; en consecuencia, como continúan acumulandose deformaciones elásticas, sigue existiendo un riesgo sísmico significativo para futuros grandes terremotos en el sur de Chile.

NOTA DE LA REDACCIÓN: De acuerdo a Programa de Riesgo Sísmico de la Universidad de Chile, la etapa co-sísmica es aquella “en la cual ocurre el terremoto y que se describe a través de deformaciones elásticas características dependiendo del tipo de evento que se estudia. En el caso de los terremotos de subducción, la deformación presenta ciertos parámetros característicos. En la horizontal, el movimiento en la zona que afecta el terremoto es completamente hacia la fosa, mientras que en la vertical se observa alzamiento en la zona cercana a la fosa y subsidencia hacia zonas interiores del continente, observándose una zona de no deformación que varía según la localización del evento”.

En cuanto al autor del artículo publicado en Geophysical Research Letters, Wenbin Xu, éste posee el grado de Geomática y Magíster en Fotogrametría y Teledetección de la Universidad Central del Sur, además del grado de PhD en Ciencias de la Tierra de la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología de Arabia Saudita; antes de unirse al recinto universitario de Hong Kong, trabajó como investigador de post-doctorado en el Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra de la Universidad de California, Berkeley. Dentro de su actividad académica, también destacan varias actividades relacionadas a educar a la población tras la proliferación de charlatanes en distintos espacios donde “predicen” terremotos u otros desastres naturales.

Sobre este punto, particularmente en el caso del evento ocurrido en Melinka por ejemplo, posterior a lo ocurrido aparecieron algunos de ellos indicando que ya habían pronosticado el sismo, aunque lo curioso es que nunca señalaron en qué zona de los 6.435 kilómetros de costa chilena ocurriría, cuándo ni la magnitud. Incluso, en varios espacios se ha señalado que esperaban alguno “cercano a” 7,0 justificando entonces que pronosticaron el de 7,6 cuando lo cierto es que la energía liberada del segundo es 7.943 veces superior al primero. Es más, y a modo ilustrativo, entre un terremoto de 6,9 y otro de 7,0 existe una enorme diferencia en cuanto a la energía liberada: 1.412 veces según el USGS de Estados Unidos.

Este es un espacio de conversación y debate, ¡atrévete!

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